Trabajando juntos

Posteado por en sep 15, 2010 en Featured, Portfolio | 0 comentarios

Los padres solos no pueden resolver el problema de la rehabilitación de su niño sordo, necesitan de la guía y ayuda del terapista, del audiólogo y del equipo especializado.
Al estar estas partes en comunicación, se llega a acuerdos. Se planea, se discute, se lleva a cabo y se pone en marcha un plan constructivo de procedimientos factibles, aplicables y razonables para empezar a encarrilar al niño en el camino hacia la vida de oyente.
El padre depende del maestro terapista. El terapista señala los pasos, el orden de desarrollo, demuestra, explica, enseña, aplica, hace, pero en un tiempo específico, limitado en clase particular individual, planeado y estructurado conforme normas específicas señaladas y requeridas  para la etapa de desarrollo de este niño en particular. Evalúa, califica, aplica, planea, viendo siempre su aspecto especializado, el problema auditivo y lo que esto implica en la vida del ser humano y el futuro adulto. Es indispensable tener esta evaluación especializada. El papel del terapista auditivo es dedicarse a su especialidad, el enfoque particular del desarrollo del sentido del oír y su completo funcionamiento como sentido activo en el desarrollo del lenguaje hablado. No pone límites incalculables, sino aplica los conocimientos que existen en ese momento.
Pero todos los conocimientos adquiridos y las prácticas determinadas para la rehabilitación del niño sordo no se pueden llevar a cabo sin la completa cooperación y comprensión de los padres que viven diariamente con el niño y tienen a su favor el factor tiempo. Pueden poner en práctica y aplicar los pasos esenciales durante la vida diaria del niño, ampliando las posibilidades de la terapia, ajustandola a sus particularidades personales de la vida y situación familiar.