¿Que es el Método Auditivo?

¿Qué es el método auditivo?
POR ENELDA LUTTMANN

La práctica en el método auditivo consiste en una serie de técnicas, estrategias, condiciones y procedimientos que promueven una adquisición óptima del lenguaje hablado a través de la audición, que se convierte así en un estímulo fundamental del desarrollo del niño tanto a nivel personal como a nivel social y académico.
La meta del método auditivo es asegurar que cada niño con  impedimento auditivo tenga la oportunidad de adquirir comunicación hablada por medio de la vía auditiva a edad temprana.
Para lograr esto se requiere detección de la falta de audición a temprana edad, requiriendo constantemente del uso de amplificación auditiva binaural (o sea dos auxiliares auditivos, uno para cada oído), durante todas las horas que esté despierto el niño desde el momento que se adquieren sus aparatos. Se requiere entrenar al niño a utilizar al máximo sus restos auditivos para procesar el lenguaje. Manteniéndolo siempre en un ambiente normo-oyente, ya sea en su casa o en la escuela para que esté sometido a oír la palabra hablada usada diariamente por personas normo-oyentes entre las cuales él convive. Desarrollando la habilidad para poder vivir y adaptarse por medio de la comunicación verbal, o sea la palabra hablada. Además recibe una enseñanza especializada individual bajo la dirección de un terapista quien promueve a los padres dándoles las orientaciones necesarias para que se lleve a cabo la habilitación del niño.

Al iniciar el uso de los aparatos amplificadores decimos que el niño ha nacido al sonido. Tiene que pasar por los mismos pasos que el niño oyente, no importa la edad cronológica que tenga. Primero deberá empezar por estar consciente de la presencia o ausencia del sonido. Después tiene que aprender a OIR y a identificar los ruidos que son nuevos y sin significado para él. Hay que mostrarle el mundo sonoro que le rodea. Entre mayor pérdida auditiva mayor limitación de la percepción de sonidos. Nunca alcanzará a oír como una persona sin falta de audición. A pesar de esto con el entrenamiento minucioso y detallado, siguiendo los pasos específicos del desarrollo y conforme a las necesidades de cada individuo, se logra entrenar al niño a usar al máximo sus restos auditivos con el fin de adquirir la comunicación a través de la palabra hablada usando el lenguaje oral de su ambiente.

Un niño que no captaba ningún sonido aprende a discriminar ciertos sonidos. Al usar aparatos que amplifiquen los sonidos más difíciles podrá discriminar los utilizados en el lenguaje, siendo de éstos los más difíciles los fonemas llamados consonantes. Nunca llega a oírlos como una persona sin problema auditivo, pero logra formar su propio código sonoro a nivel cortical, el cual sigue siendo menos rico que el de una persona oyente. Además debe tomarse en cuenta el hecho que los aparatos electrónicos imponen ciertas limitaciones para la captación de los sonidos de la palabra hablada siendo enmascarados por los sonidos ambientales. Por ejemplo en un salón de clases muy ruidoso con mucho movimiento de sillas o golpes al escritorio, los sonidos de la voz humana son enmascarados por los ambientales y no pueden oírse tan claramente.
Los niños con problema auditivo que tuvieron la oportunidad de empezar su habilitación con las teorías bien conocidas y aplicadas del Método Auditivo, poniéndoles a una temprana edad, antes de los tres años, aparatos auditivos que amplifican los sonidos y así cubriendo la edad optima para las bases del desarrollo y aprendizaje del lenguaje en un niño normo-oyente, deben tener ya desarrollado un firme conocimiento de la comunicación por medio del lenguaje hablado. El que empezó temprano podrá defenderse más fácilmente al entrar al primer año de primaria que calculamos es generalmente a los siete años. Por desgracia hay niños que empiezan tarde.
Todos los chicos con problema auditivo deben estar bajo la vigilancia de una terapista entrenada en método auditivo quien dirige el trabajo especializado y enfoca el estimulo del oír y el uso de la audición para aprender a hablar.
Debe ser una enseñanza individual conforme a las necesidades de cada niño en particular y con la asistencia y cooperación de la madre o la persona que se responsabiliza. Se recomiendan dos clases individuales de 50 minutos a la semana. Obviamente esto no servirá de nada si los familiares y las personas que participan en la vida diaria del niño no aplican las tácticas indispensables que sean indicadas como necesarias conforme a las necesidades de ese momento en la vida del niño. Las estrategias van cambiando conforme el progreso del niño, y el especialista es la persona entrenada para evaluar qué es lo indicado para habilitar al niño en su camino hacia la grandeza de poder comunicarse verbalmente expresándose y entendiendo lo que le hablan.

Los niños “Sordos” al principio entienden mucho más de los que ellos pueden expresar. Existen muchos casos de niños quienes a pesar de haber nacido con pérdidas profundas de audición han logrados asistir a escuelas ordinarias, mantenerse entre los compañeros normo-oyentes y algunos a llegar a entrar a la Universidad y cursar una carrera. Esto se ha logrado por la incansable e indispensable colaboración de los padres y los familiares dirigidos por el profesionista y el gran empeño y esfuerzo del propio niño.